¿La morfina es indicada exclusivamente a pacientes terminales?

Marcelo J. Fleischer
Mariana L. Moyano

En su forma natural, como uno de los principios activos de la amapola (Papaver somniferum) más o menos procesada, la morfina es un medicamento milenario, ampliamente utilizado siglo tras siglo para el alivio de síntomas diversos: dolor, tos, diarrea, insomnio, dificultad respiratoria, ansiedad, entre otros. Hoy es conocida principalmente como potente analgésico, indicado en casos de dolor intenso y rebelde.

Sin embargo, al igual que la mayoría de las moléculas que integran el mismo grupo farmacológico (opioides), la morfina no es infalible, ni es la mejor opción en cualquier tipo de dolor; con frecuencia debe ser combinada con otros medicamentos, especialmente cuando se intenta controlar un dolor neuropático (por compromiso de estructuras nerviosas).

A pesar de las inconmovibles creencias, la morfina…

* No es útil exclusivamente para pacientes oncológicos (“terminales” o no): puede beneficiar a pacientes con síntomas de diferentes causas, en general cuando estos son refractarios a otros medicamentos, o bien al sustituir medicamentos contraindicados.

* No es insegura: si bien cualquier fármaco puede ser utilizado en forma incorrecta (“la dosis hace al veneno”, sentenció Paracelso), la mayoría de los analgésicos de venta libre conllevan toxicidades incomparablemente más peligrosas e impredecibles que la morfina.

* No se administra necesariamente con jeringa y aguja: salvo excepciones, la morfina puede indicarse por vía oral, en forma de jarabes o comprimidos.

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Equipo Médico de Centro Médico Fleischer.
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