¿Es más común el cáncer entre individuos depresivos o estresados, y en general entre quienes no expresan sus sentimientos?

Marcelo J. Fleischer
Mariana L. Moyano

Ante ciertos fenómenos atemorizantes y no del todo comprendidos, con frecuencia recurrimos a alguna de aquellas explicaciones ampliamente difundidas y aceptadas, pero carentes de un mínimo respaldo científico.

Si bien la fantasía de haber hallado por fin a un culpable nos puede ayudar a lidiar con situaciones frustrantes -y es tan humana como la búsqueda de soluciones reales-, no corresponde al médico alimentar esa clase de fantasías; y no sólo por buenas razones morales (en tanto hacerlo equivale a engañar al paciente): es que hay prejuicios capaces de hundir el ánimo bajo el tremendo peso de una culpa infundada, dispersando así las energías del paciente justo cuando necesita enfrentar todo tipo de dificultades prácticas y emocionales.

Hasta la fecha no se ha demostrado una relación causa-efecto entre factores psicológicos y el desarrollo de algún tipo de cáncer. Rigurosos estudios de monitoreo de grandes grupos de individuos integrados por ex-prisioneros de guerra o padres de niños enfermos de cáncer, no lograron validar la hipótesis de la influencia psíquica en el origen del cáncer*.

Ciertamente, los prejuicios y la sensación de culpa no son buenos consejeros. Quien es responsable de aconsejar al paciente, asume también la responsabilidad de responder honestamente a sus preguntas y, si es necesario, de exponer argumentos válidos para incentivarlo a realizar los estudios o tratamientos que considere oportunos. Lo contrario es lisa y llanamente falta de respeto, por el paciente y por todos aquellos que trabajan para expandir los límites del conocimiento médico.

Con frecuencia no somos responsables de las enfermedades que padecemos; pero cada uno de nosotros, en todo caso, decide libremente qué hacer con las circunstancias que le tocan en suerte. Cualesquiera sean esas circunstancias, requiere coraje y decisión tanto asumirlas como superarlas.

Entregarse a la culpa es una alternativa que no mejora el ánimo ni la suerte.

* Bibliografía:
– PROTHEROE D et al. Stressful life events and difficulties and onset of breast cancer: a case-control study. British Medical Journal 1999;319:1027-1030
– JOHANSEN, Brit. J. Cancer, 75: 144, 1997
– KEEHN RJ. AM. J. Epiderm. 111: 1942, 1980 Cancer; 77: 1089, 1996

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