Qué es el cáncer y cuáles son sus causas

por Isaac Fleischer
y Marcelo J. Fleischer

Cáncer es el término que se emplea para definir a un grupo de enfermedades que involucran células con la capacidad de proliferar en forma descontrolada. Estas células alteradas pueden formar tumores que tienden a expandirse indefinidamente.

A medida que la masa tumoral crece, puede llegar a alterar la estructura y la función de los tejidos normales. Algunas células transformadas logran invadir estructuras vecinas, así como propagarse a órganos distantes viajando por la circulación sanguínea o linfática, donde pueden formar colonias llamadas metástasis. El potencial de originar metástasis caracteriza específicamente a los tumores llamados malignos; los tumores benignos no tienen esa capacidad, aunque a su modo pueden hacer daño, no tanto por su agresividad como por su localización. Por ejemplo: un tumor cerebral, aún siendo benigno, pequeño y de crecimiento muy lento, puede -en determinadas localizaciones- manifestarse mediante síntomas ostensibles, y su extirpación puede representar un auténtico desafío. Debe añadirse que algunos tumores benignos, librados a su evolución, llegan a transformarse en malignos.

El cáncer es la segunda causa de muerte por enfermedad en la Argentina. Las variedades predominantes en nuestro país son las siguientes: cáncer de pulmón, colon y recto (intestino grueso), mama, cuello uterino, próstata, leucemias y linfomas.

Las causas que dan origen al cáncer no siempre son conocidas, pero en muchos casos están perfectamente identificadas. En general operan múltiples factores condicionantes, algunos evitables, como el tabaquismo, y otros no (al menos actualmente), como las alteraciones genéticas heredadas. La carga genética, es decir toda la información guardada en las moléculas de ADN en cada célula del cuerpo, contiene una suerte de inventario que codifica todas las características anatómicas y fisiológicas del individuo, manifiestas y latentes, desde el color de ojos, la estatura o la forma de la nariz hasta la predisposición al desarrollo de algunas enfermedades. Es precisamente esa molécula de ADN la que se encuentra alterada en la célula tumoral.

Pero no cualquier alteración del ADN conduce al desarrollo de un cáncer, sino solamente aquellas que provocan la proliferación descontrolada de la célula, permitiéndole además burlar todos los mecanismos que el propio cuerpo pone en marcha para suprimirla. La malignización puede llevar años de mutaciones que se multiplican y se transmiten a cada nueva generación de células, hasta que una de ellas adquiere facultades que hacen viable su reproducción descontrolada, erigiéndose en el clon primordial que, al dar lugar a nuevas células transformadas, determinará en gran medida las cualidades biológicas del tumor. Este proceso, denominado carcinogénesis, se inicia con las primeras mutaciones potencialmente peligrosas que logran permanecer en el ADN.

Son muchos los factores que pueden contribuir a la carcinogénesis directa o indirectamente: hereditarios, químicos, físicos, hormonales, infecciosos; cualquiera de ellos o cualquier combinación de ellos, para generar una célula tumoral, debe alterarla genéticamente de forma irreversible, pero sin llegar a provocar un daño tal que impida la replicación del ADN y la división celular. Algunos carcinógenos conocidos de los principales grupos, entre muchos otros, son los siguientes:

Agentes físicos: radiación solar (rayos UV), radiaciones ionizantes (son capaces de romper enlaces químicos biológicamente relevantes).
Agentes químicos: mostazas, benceno, asbesto, hidrocarburos aromáticos policíclicos (producto de combustión), aminas aromáticas (se pueden formar por cocción excesiva), aflatoxina (sintetizada por un moho, es causa de cáncer de hígado), arsénico (alta concentración en el agua de algunas provincias argentinas), cloruro de vinilo (gas asociado a la industria del plástico), etc. etc. El humo del tabaco contiene más de 60 carcinógenos demostrados.
Agentes biológicos: HPV (papiloma virus humano, asociado a cáncer de cuello uterino), HBV (virus de la hepatitis B, asociado a cáncer primario* de hígado ), EBV (virus de Epstein Barr), HIV (virus de la inmunodeficiencia humana) y otros. Los virus mencionados promueven daños, muchas veces imperceptibles, en el ADN de las células que infectan, lo cual puede conducir al desarrollo de un cáncer a partir de los tejidos comprometidos.

En ocasiones, las alteraciones en el ADN que determinan la aparición de un tipo de cáncer o predisponen fuertemente a padecerlo, pueden transmitirse a la descendencia conforme a las leyes de la herencia genética, de igual manera que otros rasgos individuales. Afortunadamente se trata de casos más bien excepcionales, cuyo conocimiento permite muchas veces tomar medidas preventivas con el fin de proteger a los individuos en riesgo. Más común es la transmisión de una tendencia familiar a desarrollar ciertos tumores. Así, por ejemplo, hay familias en las cuales el riesgo de contraer cáncer de colon o cáncer de mama es mayor al del promedio de la población general. Esta información permite orientar la elección de pruebas diagnósticas que aumenten la probabilidad de detectar precozmente la enfermedad en individuos susceptibles.

*Se denomina sitio primario o primitivo al que da origen a un tumor, y secundario al sitio comprometido por las formas diseminadas de ese tumor. Un tumor crece inicialmente en un sitio primario y puede extenderse hacia localizaciones secundarias próximas o alejadas.

Última actualización: 11-2010

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